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A nadie se le escapa que uno de los principales atractivos
turísticos que atraen al visitante a Galicia
es su gastronomía. La cocina gallega destaca
por su gran variedad, hasta tal punto que resulta difícil
indicar cual es el plato típico de la Comunidad.
Por establecer una pauta común a todas las zonas
de la mesa gallega podemos hablar de su forma básica
de cocinar: sencilla, artesanal, pausada, abundante
y variada. Un mismo producto se prepara de múltiples
formas y en cada lugar tiene un sabor distinto.
La
merecida fama, ganada a pulso, de la cocina gallega
se basa en el uso productos naturales de primerísima
calidad exenta de un refinamiento pretencioso, pues
con sencillez, y siempre respetando la tradición
y los viejos hábitos, ha sabido situarse no sólo
entre las mejores de España, sino entre las mejores
del mundo.
Otra de las grandes ventajas con la que cuenta esta
cocina es la de tener la materia prima está al
alcance de la mano. Es una gran despensa siempre preparada.
La excelencia de los productos: magníficas carnes,
formidables frutos del campo y sobre todo, inigualables
mariscos y pescados, son los que configuran buena parte
de dicha gastronomía. Pero la cocina gallega
no se limita a una gran variedad de pescados y mariscos,
pues además de una cocina de costa se puede hablar
de otra del interior, en la que el cerdo y las verduras
son los ingredientes básicos. Todos estos ingredientes
permiten una variada cocina capaz de dejar satisfecho
al comensal más exigente.
Sirva
como ejemplo del orgullo que sienten los gallegos por
la calidad de sus productos los cientos de celebraciones
gastronómicas que se celebran a lo largo de casi
todo el año por todos los rincones de su geografía.
En estas fiestas se exaltan desde las materia primas
más básicas, tanto de mar (almeja, ostra,
percebes, pulpo
..) como de tierra (patata, grelo,
cebolla, setas, carnes,
.,) hasta las de platos
y productos elaborados (empanadas, cocidos, mariscos,
quesos, filloas, vinos
.). Del producto que pienses
estamos casi por asegurar que tiene su fiesta en algún
lugar de la comunidad autónoma gallega.
Hagamos
un breve recorrido algunos de los platos más
típicos de la cocina gallega comenzamos con los
más "fuertes" - hay que tener en cuenta
que esta cocina está muy asociada al calendario
y a las estaciones del año - :
El lacón con grelos es una de las comidas más
típicas durante los meses fríos, desde
primeros de noviembre, hasta el carnaval. Además
del lacón cocido y los grelos, se añaden
patatas y chorizo. En algunos lugares también
se añade la cabeza del cerdo ("A Cachola").
Otro plato fuerte es el cocido gallego, compuesto de
jamón, Ternera y gallina, y chorizo, con grelos
o repollo, patatas y garbanzos.
Las empanadas merecen capitulo aparte. Se hacen de
todo y todo puede meterse dentro de la empanada. Una
de las características de la empanada gallega
es la suavidad, ligereza y finura del masa, sobre todo
en las de las zonas costeras. Los componentes básicos
de la masa son: la harina, el huevo, el aceite, pimiento
y abundante cebolla.
Hablar
de los pescados y mariscos gallegos son palabras mayores,
no en vano se les puede considerar los auténticos
reyes de la mesa.
Existe una gran variedad de pescados, los más
sabrosos son sin duda los que se pescan en las rías
o en las proximidades de la costa: Sargo, rodaballo,
lubina (robaliza), mero, lenguado, la merluza... Se
degustan en las preparaciones clásicas, a la
plancha, a la gallega o en caldeirada, o sofisticadamente
adobados por cocineros especializados.
Si
pasamos a los mariscos y moluscos, tenemos en el exquisito
camarón un preciado aperitivo, como los calamares
y los chocos, fritos o en su tinta, o la nécora.
Los percebes concentran la quinta esencia de todos los
sabores del mar, siendo especialmente apreciados los
de la zona de Meirás, Valdoviño y Cedeira.
A continuación vienen los que se comen crudos
como la almeja fina y la ostra.
Otro grupo de mariscos hace plato fuerte como la centolla,
la langosta, el bogavante, los langostinos, las vieiras
y las almejas en sus mil variedades de salsas o el nutritivo
y accesible mejillón.
Hay,
por fin, un molusco, el pulpo, que debemos citar por
su humildad y porque se toma en todos los meses del
año y en todas las ferias de Galicia. El pulpo
"a la feira", cocido, troceado, adobado con
pimentón y sal, y rociado con aceite crudo.
Entre los peces de río, podemos saborear las
truchas y los salmones, las angulas y las anguilas,
los sábalos, reos, lampreas...
Para
terminar este breve apunte de la gastronomía
gallega, recordaremos la bondad de sus quesos frescos,
la exquisita elaboración de la repostería
y las filloas, que constituyen el más original
y tradicional de los postres de esta tierra.
Para
los amantes del vino, ésta también es
una buena tierra para dar disfrute al paladar. Seis
Denominaciones de Origen aseguran la variedad y calidad
de los caldos: Albariño , Monterrey, Rías
Baixas, Ribeira Sacra, Ribeiro y Valdeorras.
La mayoría de los platos citados así
como otras muchas variedades de los mismos, elaborados
siempre con los productos más frescos del mar
y con las mejores materias primas que proporcionan estas
tierras, se pueden paladear en los restaurantes de Valdoviño
que puedes encontrar en esta Web.
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